De acuerdo con las narrativas cristianas originadas en las Escrituras Sagradas, el líder hebreo Moisés fue educado por la nobleza egipcia desde su infancia. Al alcanzar la madurez, desafió la autoridad del faraón y, con el respaldo divino, emancipó a su gente de la servidumbre. No obstante, aparte de las escrituras, hay escasez de documentos históricos que verifiquen estos eventos. No obstante, existen textos de historiadores distinguidos que presentan a este individuo bajo una luz diferente, sugiriendo que Moisés y Akenatón podrían ser la misma persona.

Con base en recientes hallazgos obtenidos por la biblioteca cairota y el instituto de estudios arqueológicos, se postula que Moisés podría haber sido un descendiente de los Anunnaki, en particular del dios extraterrestre Atón. Se presume que ocultó su identidad como Akenatón (lo que se traduce como ‘el elegido de Atón para reinar’) para protegerse de la ira real, que podría haberse desencadenado contra él en su niñez por ser visto como un rival al trono de Egipto.

Se argumenta que Moisés, o más precisamente Akenatón, era el heredero legítimo al trono de Egipto, descendiente de los deidades extraterrestres fundadores de la civilización egipcia eones atrás, lo cual lo catalogaría como un semidiós perteneciente a la estirpe real, investido con autoridad directamente por los annunakis al partir estos del planeta en busca de nuevos horizontes cósmicos.

Akenatón

Akenatón

El orden hereditario de la realeza sufrió una alteración abrupta a raíz del gran diluvio. Durante este periodo tumultuoso, emergió una nueva estirpe de faraones, seres humanos sin linaje divino, que se proclamaron descendientes de deidades y ocuparon el trono egipcio. Entre estos gobernantes se destacan figuras como Seti, Ramsés y Tutankamón.

Moisés

Moisés

Akenatón era visto como una figura disruptiva para la dinastía reinante, quienes, al percatarse de su linaje real, buscaron eliminarlo. No obstante, él emergió con una influencia considerable, imponiendo penurias a los egipcios y, tras saquearlos, emancipó a sus esclavos y estableció un nuevo dominio con ellos, lejos de las orillas del Nilo.

Akenatón y Moisés: ¿Pioneros del monoteísmo? La procedencia del pueblo hebreo, su relación con el Egipto ancestral y su asentamiento en Palestina siguen siendo temas de intensa discusión. Igualmente debatido es el nacimiento del monoteísmo —la adoración a una sola deidad—, concepto inseparable de Moisés, líder y legislador hebreo, esencial en la narrativa israelí.

La evolución del monoteísmo en la antigüedad ha generado múltiples teorías que los académicos exploran para dilucidar su origen, situándolo según algunos en el Cercano Oriente, según otros en Egipto o incluso en Palestina, sin que se haya llegado a un acuerdo definitivo entre los historiadores.

La apuesta de Akenatón y Moisés por el monoteísmo marca otra similitud notable entre estas dos figuras históricas.

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Por jaime