Arquímedes fue uno de los más grandes genios de la historia. Sus aportes a la matemática, la física y la ingeniería siguen siendo admirados y estudiados hoy en día. Pero además de sus famosos inventos, como la palanca, el tornillo y la corona de oro, se le atribuye una de las armas más temibles y misteriosas de la antigüedad: el rayo de la muerte.

Según algunas fuentes históricas, Arquímedes usó este dispositivo para incendiar los barcos romanos que asediaban su ciudad natal, Siracusa, durante la segunda guerra púnica (213-212 a.C.). El rayo de la muerte consistía en un conjunto de espejos que reflejaban y concentraban la luz solar sobre las naves enemigas, provocando su combustión.

Pero, ¿es posible que Arquímedes realmente construyera y usara este arma ¿O se trata de una leyenda exagerada por los escritores posteriores? La ciencia moderna ha intentado responder a estas preguntas mediante experimentos y simulaciones. Los resultados han sido variados y controvertidos.

Un estudiante de octavo grado de Ontario, Canadá, ha ayudado a resolver este debate histórico al demostrar que el llamado “rayo de la muerte” diseñado por el erudito griego Arquímedes realmente podría haber funcionado. Se informa que el arma, que supuestamente aprovechaba los rayos del sol para incinerar barcos enemigos, fue desplegada contra la Armada romana con consecuencias mortales, pero los investigadores aún tienen que discernir si el antiguo artilugio realmente existió.

Para ayudar a resolver la disputa, Brenden Sener, de 12 años, construyó una versión reducida y finalmente concluyó que el concepto funciona y podría haberse utilizado de manera plausible en la batalla.

El experimento de Brenden Sener

Brenden Sener es un joven canadiense de 12 años que se interesó por el rayo de la muerte de Arquímedes después de leer sobre él en un libro. Decidió que quería probar si el invento era factible y si podía recrearlo con materiales caseros.

Para ello, utilizó una serie de espejos cóncavos y lámparas de escritorio LED. Descubrió que al usar los reflectores para enfocar una fuente de calor de 50 vatios en un trozo de cartón, la temperatura del objetivo podía aumentar 2°C (3,6°F) con cada espejo adicional, hasta un total de tres espejos.

Muestra de montaje experimental. Crédito de imagen: CSF Journal

La adición de un cuarto espejo provocó un enorme salto de temperatura de 8°C (14,4°F).

Cuando repitió el experimento usando una lámpara de 100 vatios, encontró que “el cambio de temperatura con cada espejo fue de 4°C (7.2°F) hasta 3 espejos y 10°C (18°F) adicionales con el cuarto espejo”.

“Basándome en mis hallazgos experimentales, estoy de acuerdo con el grupo del MIT y creo que con una fuente de calor lo suficientemente fuerte y múltiples espejos más grandes, todos enfocados en un ángulo perfecto, la combustión podría ser posible”, escribe el joven autor del estudio.

En última instancia, concluye que “las descripciones históricas del uso del Rayo de la Muerte en la antigua Siracusa son plausibles, sin embargo, no se ha encontrado evidencia arqueológica del Rayo de la Muerte de Arquímedes además de lo que está registrado en los libros de los Filósofos Antiguos”.

Por sus esfuerzos, Sener ha recibido la Medalla de Oro de la Feria Anual de Ciencias de Matthews Hall, la Medalla de Oro de la Feria de Ciencias Físicas y de Ingeniería de Thames Valley y el Premio de la Biblioteca Pública de Londres por inspirar el interés de los niños en la ciencia y la tecnología.

El contexto histórico del rayo de la muerte

El rayo de la muerte de Arquímedes no aparece en las obras que se conservan del propio matemático. La primera mención de este invento se encuentra en el escritor Luciano de Samósata, que vivió en el siglo II d.C., casi cuatro siglos después de Arquímedes. Luciano narra en su obra “El halcón” que durante el asedio de Siracusa, Arquímedes destruyó los barcos romanos con fuego.

Siete siglos más tarde, el arquitecto bizantino Antemio de Tralles menciona los espejos ardientes como el arma de Arquímedes. El dispositivo consistía en usar espejos para enfocar la luz solar sobre las naves que se acercaban, causando su incendio1

Otros autores antiguos, como Polibio, Tito Livio y Plutarco, que narraron la guerra entre Roma y Cartago, no mencionan el rayo de la muerte de Arquímedes. Sin embargo, sí alaban su ingenio y sus máquinas de guerra, como catapultas, grúas y garfios, que pusieron en aprietos a los romanos2

La ciencia detrás del rayo de la muerte

Para que el rayo de la muerte de Arquímedes funcionara, se tendrían que cumplir varios requisitos físicos y técnicos. En primer lugar, los espejos tendrían que ser lo suficientemente grandes, reflectantes y curvos para concentrar la luz solar en un punto focal. En segundo lugar, los barcos tendrían que estar hechos de materiales inflamables, como madera, tela o alquitrán. En tercer lugar, los espejos tendrían que estar sincronizados y orientados con precisión hacia el objetivo, lo que implicaría una buena comunicación y coordinación entre los operadores. En cuarto lugar, el clima tendría que ser soleado y sin nubes, y el mar tendría que estar tranquilo y sin olas. En quinto lugar, los barcos tendrían que estar lo suficientemente cerca y quietos para que el rayo de la muerte tuviera efecto, lo que supondría una falta de reacción y defensa por parte de los romanos.

Algunos de estos requisitos son más factibles que otros. Por ejemplo, se sabe que los griegos antiguos tenían conocimientos de óptica y geometría, y que podían fabricar espejos de bronce o plata. También se sabe que los barcos romanos eran vulnerables al fuego, y que Arquímedes tenía una gran reputación como inventor y estratega. Sin embargo, otros requisitos son más dudosos. Por ejemplo, se desconoce si los griegos disponían de suficientes espejos y de la forma adecuada para crear el rayo de la muerte. También se desconoce si los romanos se quedarían inmóviles y expuestos al ataque, o si el clima y el mar permitirían una operación exitosa.

Conclusión

El rayo de la muerte de Arquímedes es uno de los enigmas más fascinantes de la historia. Su existencia y efectividad han sido cuestionadas y debatidas durante siglos, y han inspirado numerosos experimentos y recreaciones. La ciencia moderna ha demostrado que el principio físico del rayo de la muerte es posible, pero que su aplicación práctica es muy improbable. Sin embargo, no se puede descartar por completo que Arquímedes haya ideado y usado algún tipo de arma basada en la luz solar para defender su ciudad. Tal vez nunca sepamos la verdad sobre el rayo de la muerte de Arquímedes, pero podemos seguir admirando su genio y su legado.

Autor bibliotecaoculta.com

 

Por jaime