Avances recientes en el ámbito de la física cuántica validan la noción de que nuestra percepción no siempre coincide con la realidad subyacente. Este intrigante mundo, caracterizado por sus peculiaridades y paradojas, continúa inquietando a los científicos.
Lo que vemos no es real, según un nuevo estudio
Crédito de imagen ilustrativa

Los investigadores sostienen que en la mecánica cuántica las propias observaciones influyen en el resultado del experimento. Esto tiene consecuencias sorprendentes, ya que el comportamiento de los sistemas cuánticos cambia según sean observados o no.



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Particularmente interesante es el hallazgo de que el contexto de medición juega un papel clave en la configuración de este efecto. Un artículo que describe esta investigación está disponible en el New Journal of Physics .

El autor principal del estudio e investigador de las universidades de Hiroshima y Bristol, Jonte Hance, explica:

“La mecánica cuántica es algo extraño, e identificar las razones de esta extrañeza sigue siendo un área de investigación activa”.

El profesor Holger Hofmann de la Universidad de Hiroshima señala:

“Surgen resultados diferentes cuando se mide un sistema cuántico de diferentes maneras, y la interpretación original del Gato de Cheshire sólo surge si se combinan los resultados de estas diferentes mediciones de una manera muy específica”.

El equipo de investigadores pretende descubrir otros efectos paradójicos y determinar si son manifestaciones de contextualidad. También esperan comprender cómo surge la contextualidad y cómo estos extraños fenómenos pueden utilizarse con fines prácticos.

Jonte Hans destaca:

“Esto no sólo nos ayudará a explicar definitivamente por qué la mecánica cuántica es tan contraintuitiva, sino que también nos ayudará a desarrollar formas de explotar esta rareza con fines prácticos, como la computación cuántica”.

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Por jaime